Las horas vacías
La navidad funcionaba cuando éramos chicos. Cuando teníamos un motivo extra para esperar que dieran las doce, empujados por la ilusión más que por la curiosidad de abrir los paquetes. La navidad funcionaba mejor cuando la familia era un ente inalterable y tus primos eran la mejor compañía que podías llegar a tener aquella noche. [...]