Noites de hotel #2

by pdalvarez

La primera vez que tomé un vuelo internacional, hizo escala en el aeropuerto de Sao Paulo. Yo tenía dieciseis o diecisiete años y estábamos viajando con mi abuela y con mi primo Juan a pasar una blanca y canadiense Navidad. ¿Alguna vez pasaron una Navidad sin ruido de petardos ni cañitas voladoras a las doce? Yo si. Y sin anti depresivos.

Después volví algunas veces a Sao Paulo y pude conocer un poco más que el aeropuerto, pero no mucho más. Porque San Pablo es gigante, es como un Parque Chas inmenso, lleno de edificios y de autopistas que parecen ser la misma autopista siempre. San Pablo es una ciudad donde Fresán podría haber escrito Mantra, si no fuese que le falta toda la mística que sí tiene el DF.

Sao Paulo, el monstruo que tiene tráfico desde las cinco treinta de la mañana (lo pude comprobar desde el cuarto del hotel, hace un rato). Seguramente Cortázar se haya inspirado en Sao Paulo para escribir La autopista del sur aunque. Porque si el DF tiene mística, Sao Paulo tiene el charme en los embotellamientos y el sonido de los motociclistas abriéndose paso.

Pero muchas veces lo que pasa afuera no es tan importante como lo que pasa adentro de los cuartos de hotel, esos lugares que creemos nuestros por el tiempo que dure la estadía, que transmiten intimidad total, al cual el room service golpea para entrar, son en realidad lugares tan transitados como puede ser un shopping un domingo a la tarde.

¿o vos sabés qué pasó en tu habitación con el huesped anterior? ¿o vos estás seguro que en esa cama donde dormís, no murió nadie hace menos de un año? Y ni hablar de la alfombra, los sillones, las cortinas. Porque cuanto mejor es el hotel, mejores son los productos que usan para esconder lo que pasó en tu cuarto, apenas un rato antes de que vos llegaras.

Noches de hotel, cuartos de hotel, vida de hotel, sueños de hotel. Nada es de verdad y todo es de verdad. En el cuarto de al lado puede estar Miss Universo o la última tapa de la Rolling Stone.

Mientras yo doy vueltas el cuarto buscando una media que se me perdió.