Grandes éxitos

by pdalvarez

Que la tecnología ha cambiado muchos hábitos no es ninguna novedad. Cambió la forma de comunicarnos, la forma de mirar series o películas y uns lista casi interminable de cosas que, a medida que nos vamos familiarizando con los nuevos aparatos, vamos haciendo de una manera diferente. Y, en mi pequeño mundo, una de las cosas que más se modificaron de un tiempo a esta parte, es la manera en la cual consumo música.

No quiero ponerme nostálgico y escribir sobre el ruido de la púa del vinilo, sobre esa pausa obligada cuando terminaba un lado y teníamos que levantarnos a darlo vuelta, o las horas que invertimos escuchando la radio para poder grabar ESA canción, que una locutora de voz impostada se empecinaba en pisar con su voz. Sobre lo que quiero escribir, es sobre los playlist, o esa manera que tienen algunas personas de escuchar solamente las canciones que les gustan,en lugar de escuchar discos enteros.

Porque los discos son como las personas, no tienen por qué gustarnos completamente, pero tiene que gustarnos en conjunto. Por ejemplo, ¿alguien se animaría a decir que El álbum blanco de The Beatles es un mal disco? Supongo que ninguno. Pues bien, ahí está “Ob-La-Di, Ob-La-Da”. Pero también están las TODAS las otras canciones (Back in te USSR, Dear Prudence, Happiness is a warm gun y podría seguir pero este párrafo debería ir terminando).

Otra cosa, es la decepción de buscar por álbum en un iPhone ajeno, encontrar tu disco favorito (pongamos por ejemplo, “Highway 61 Revisited”, de Bob Dylan) y darse cuenta de que sólo tiene una canción (pongamos, por ejemplo, “Like a Rolling Stone”), cuando vos querías escuchar el disco entero, sumergirte 52 minutos en el Dylan electificado de la mejor cepa. Dan ganas de revolear el iPod, de decirle a su dueño que así no son las cosas, que un disco es un conjunto de canciones y que no puede ilusionarnos de esa manera. Es casi inmoral.

Amiguitos, si van a bajar discos, bájenlos enteros (aunque con lo de Megaupload y Fileserve de la semana pasada, bajar un disco se esté convirtiendo en una tarea mucho más compleja que ir a una disquería y comprarlo). Soporten los temas insoportables o simplemente aváncenlos. Y anímense a descubrir canciones nuevas, que por algo fueron puestos en ese disco y en ese orden. Porque así como The Beatles tuvieron sus tropiezos y Bob Dylan es mucho más que “Like a Rolling Stone”, a todos nos sobran dos o tres canciones en nuestra vida.