Acá estamos

by pdalvarez

Antes de escribir este texto, el definitivo, hice cuatro o cinco borradores que hablaban de cosas diferentes (desde contar por qué este blog ya no iba a ser lo que era hasta hablar de que si el hombre cambia o simplemente avanza y va evolucionando). Ninguno me convenció y espero que este sí lo haga.

Lo cierto es que si, hay cosas que nos cambian. O que cambian nuestra manera de ver el mundo, nuestra manera de percibirlo o la manera en la cual simplemente hacemos algo.

El Gato Dumas cambió mi manera de cocinar y de comer, desde la pantalla de AméricaTV los sábados a la noche. Tenía seis años cuando compré Yo te avisé en una disquería de las que ya no quedan, y los Fabulosos Cadillacs me hicieron ver que no toda la música era una tortuga que se fue a París y nunca más volvió. Y así podría seguir con un montón hechos que abrieron una puerta que conducía a otra puerta y después a otra puerta más.

Lo mismo me pasó con este blog y con esta vuelta. Estaba un poco desencantado Manuel y sus historias, no le veía un norte, se me habían ido las ganas, se me había ido la pasión. Y antes de hacer algo sin pasión, es mucho mejor no hacer nada, entonces no estaba escribiendo pero cada vez que me acercaba a un procesador de texto, sentía que el blog latía y me llamaba y me pedía que volviera.

Entonces me puse a leer un libro que recopilaba artículos de una carilla, sobre temas libres, y pensé que el camino iba por ahí, por tomarse las cosas con los límites de una hoja y tratar de exprimir las palabras y las letras y los temas. Y me dí cuenta de que todavía había cosas que me daban ganas de hacer otras cosas, que me movían a no quedarme quieto, a despertarme, a hacer lo posible para que vos también te despiertes.

Las circunstancias nos han traido hasta aquí, tratando de despertarnos en este enero de un año par y bisiesto, todavía con vitel toné en la heladera y un champagne que ya deberías tirar, pensando que todavía podemos empezar otra vez.

Así que acá estamos.