Martes 3 a.m.
Me desperté con dolor de cabeza. En algún lugar del mundo eran las tres de la mañana y a mi lado una señora regordeta que antes de que despegara el avión, había llamado a su marido, a su hijo y a su padre como miamormividamicielo, roncaba como si hubiese pasado años sin dormir. Y a [...]