Te mataría…

Las cosas de la relatividad

La relatividad de las cosas (las cosas de la relatividad) transforman las previsiones, nos hace dar cuenta de que no tenemos nada bajo control y que, lo que en realidad creemos controlar, no es más que una pelusa dentro del ombligo de nuestra vida. Seguir leyendo…

Vida Tetris

Si lo pensamos bien, las cosas nos pasan siempre de manera secuencial. Nunca te enterás de dos cosas a la vez, es casi imposible. A lo sumo, el intervalo entre una cosa y la otra es pequeño, casi imperceptible, pero definitivamente nunca pasan dos cosas en el mismo instante. También están esos otros momentos en los cuales las cosas van llegando y tenemos tiempo de analizarlas, colocarlas en su lugar y recién después viene la otra. Si lo pensamos bien, la vida es como jugar al tetris pero con pequeñas diferencias y similitudes. Seguir leyendo…

Groundhog Day

El contador Gutierrez se levanta todos los días a las siete de la mañana. Se afeita debajo de la ducha y después desayuna un café con leche, dos tostadas con queso blanco y mermelada, se cambia y se toma el tren hasta su trabajo adonde llega entre las nueve y las nueve y cuarto de la mañana. Se sienta delante de su computadora, chequea Facebook, Twitter, mails personales y a eso de las diez se prepara otro café con leche. Recién después empieza a trabajar. Seguir leyendo…

Animarse

Animarse: (Del lat. anim?re). tr. Infundir vigor a un ser viviente. // tr. Infundir energía moral a alguien. // tr. Excitar a una acción. // tr. Hacer que una obra de arte parezca dotada de vida. // tr. Comunicar a una cosa inanimada mayor vigor, intensidad y movimiento. // tr. Dotar de movimiento a cosas inanimadas. // tr. Dar movimiento, calor y vida a un concurso de gente o a un paraje. U. t. c. prnl. // tr. Dicho del alma: Vivificar al cuerpo. // intr. desus. Vivir, habitar o morar. // prnl. Cobrar ánimo y esfuerzo. Seguir leyendo…

Querido Blog

Querido blog, este es un nuevo comienzo. Ya se que muchas veces yo te dejé por otras obligaciones y muchas otras veces no me dieron ganas de escribir porque tenía tantas cosas para decir que elegía callarme. Todo eso lo sabés muy bien. Y sabés, también, que por más que te prometa que este año voy a sentarme una vez por semana frente a la computadora, puede que te termine defraudando y las ganas se me vayan en marzo o abril. Lo único que te pido es que confíes en mí. Seguir leyendo…